El año 2021 representó un momento de grandes retos para el sistema educativo ecuatoriano y en especial para nuestra unidad educativa "Juan Henríquez Coello". Tras el retorno progresivo a la presencialidad, los docentes se encontraron con una realidad preocupante: un número significativo de estudiantes presentaba bajos niveles de conocimiento, resultado de las limitaciones de la educación en modalidad virtual durante la pandemia. Esta situación generó múltiples interrogantes acerca de los aprendizajes adquiridos y las brechas educativas que se habían ampliado en los distintos niveles de formación.
Ante esta problemática, se implementaron procesos de nivelación orientados a reforzar las destrezas básicas e imprescindibles. Dichos procesos se convirtieron en una estrategia fundamental para garantizar que todos los estudiantes pudieran alcanzar aprendizajes mínimos y así continuar con su formación. El rol del docente fue determinante, ya que se requirió de un trabajo comprometido, flexible y creativo que respondiera a la diversidad de necesidades de los estudiantes (UNESCO, 2021).
El trabajo docente en este contexto se caracterizó por una planificación diferenciada y por el uso de estrategias metodológicas innovadoras. Entre las más destacadas se encuentran el aprendizaje cooperativo, el aprendizaje basado en proyectos y la resolución de problemas, las cuales permitieron fomentar la motivación, la colaboración y la construcción colectiva del conocimiento (Ausubel, 2002; Tobón, 2017). Estas metodologías, además de promover la participación activa, favorecieron la inclusión educativa, ya que cada estudiante pudo avanzar a su propio ritmo y desde sus posibilidades.
En cuanto a los recursos, se recurrió tanto a materiales tradicionales, como guías impresas y cuadernos de trabajo, como a recursos tecnológicos. Las plataformas digitales, videos interactivos y aplicaciones educativas jugaron un papel clave al ofrecer oportunidades de aprendizaje dinámicas y atractivas. Este proceso de integración de recursos se alinea con lo señalado por el Ministerio de Educación del Ecuador (2021), que promovió el uso de estrategias multimodales para atender las necesidades surgidas en el retorno a clases presenciales.
La evaluación también experimentó transformaciones importantes. Pasó de centrarse únicamente en la calificación numérica a adoptar un enfoque formativo y continuo, en el cual primó el acompañamiento pedagógico y la retroalimentación. Mediante rúbricas, listas de cotejo, portafolios, autoevaluaciones y coevaluaciones, se valoraron no solo los conocimientos adquiridos, sino también el esfuerzo, la participación y el progreso individual de cada estudiante (Black & Wiliam, 1998).
En definitiva, el año 2021 dejó en evidencia la capacidad de resiliencia del sistema educativo y, sobre todo, del cuerpo docente, que asumió el reto de garantizar el derecho a la educación en circunstancias adversas. A través del trabajo comprometido, el uso de metodologías activas, la integración de diversos recursos y una evaluación formativa, se sentaron las bases para avanzar hacia una educación más inclusiva, flexible y centrada en el aprendizaje significativo de los estudiantes.
Referencias
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Ausubel, D. (2002). Adquisición y retención del conocimiento: Una perspectiva cognitiva. Paidós.
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Black, P., & Wiliam, D. (1998). Assessment and Classroom Learning. Assessment in Education, 5(1), 7–74.
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Ministerio de Educación del Ecuador (MINEDUC). (2021). Lineamientos para la nivelación de aprendizajes en el retorno a la presencialidad. Quito: MINEDUC.
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Tobón, S. (2017). Formación integral y competencias: Pensamiento complejo, currículo, didáctica y evaluación. ECOE Ediciones.
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UNESCO. (2021). Reimaginar juntos nuestros futuros: Un nuevo contrato social para la educación. París: UNESCO.

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